7 consejos para brindar una mejor educación emocional a tus hijos

Publicado por Isaac Valderrabano en

7 consejos para brindar una mejor educación emocional a tus hijos
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educacion emocionalLa educación emocional es a menudo dejada en segundo término cuando se trata de la educación infantil. Sin embargo, es un factor muy importante en la formación humana.

Si ya has leído qué es la inteligencia emocional, tal vez te preguntes cómo puedes ayudar a tus hijos a desarrollarla.

Pues bien, esa es la pregunta del millón. Como padres enfrentamos muchos retos y uno de ellos precisamente tiene que ver con las emociones, no sólo las de nuestros hijos, sino las propias. Muchas situaciones de nuestro día a día nos ponen en una tensión bastante peligrosa, y debemos admitir que no siempre las cosas terminan bien.

Muchas veces hacemos o decimos cosas de las que nos arrepentimos después. Estas cosas pueden traer consecuencias en las emociones de la otra persona y en nuestra relación con ella, sobre todo cuando se trata de niños pequeños que están conociendo y aprendiendo del mundo.

Así que los siguientes consejos no vienen de un experto ni de un padre perfecto que no se equivoca ni lidia con situaciones emocionalmente caóticas, sino por el contrario, son fruto de una búsqueda constante por otorgar a sus hijos las mejores oportunidades de desarrollo integral ( y de paso un poco de paz mental para todos).

¿Cómo fomentar la educación emocional en los niños?

1. Ayuda a tu hijo a reconocer sus emociones

Si puedes ayudar a tus hijos a reconocer o nombrar sus propias emociones, ya sea felicidad, frustración, alegría, enojo o desilusión, pueden comenzar a regularlas. En este sentido, no solo ayudarles a identificar lo que están sintiendo, sino que, desde una perspectiva más amplia, cómo están afectando a los demás.

Siempre que se sientan desanimados o molestos, pídeles que describan lo que están sintiendo.  Si se trata de niños más pequeños será de gran ayuda si pueden escribirlo o dibujarlo. Incluso puedes recurrir al uso de imágenes o juguetes para ayudarlos a identificar y reconocer sus emociones.

Si lo haces a menudo, pueden llegar a saber lo que se siente estar feliz, triste, frustrado o enojado. A partir de ahí, aprenderán a nombrar adecuadamente sus propias emociones.

No olvides hacerlo con una actitud positiva y asertiva.

 

2. Habla de tus propias emociones con tu hijo

Una de las mejores formas de fomentar y mejorar la educación emocional es mostrarla. Comunica a tus hijos cómo te sientes en ciertos momentos y permíteles percibirlo por sí mismos.

A menudo solo pensamos en nuestras emociones cuando son enormes y difíciles de manejar. Cuando te encuentras negativo, desilusionado, triste o enojado, es probable que tus hijos lo sepan sin mediar palabra.

Puedes demostrarles cómo lidias con tus propias emociones y cómo superas la decepción y la ira, pero también diles como se siente estar feliz o eufórico.

Por ejemplo, si acabas de obtener un éxito profesional, compraste una nueva casa o lograste algo importante para ti, cuéntale cómo se siente y demuéstrale cómo tus emociones pueden influir en las suyas.

Como padres, nuestras propias emociones a menudo son desencadenadas por nuestros hijos; ya sea positiva o negativamente, pero recuerda no culpar a tus hijos por hacerte enojar o entristecerte; esto significa poner una carga negativa sobre sus hombros. En realidad, ellos no te han hecho enojar o entristecer. Una persona con inteligencia emocional desarrollada sabe que cada quien es responsable de sus propias emociones.

Ambos padres pueden establecer normas para la resolución de conflictos de pareja. Por ejemplo, dejarlo para un momento en privado, no delante de los niños, si es que las emociones son intensas y pueden desencadenar reacciones negativas.

Si se da el caso, saber pedir perdón y reconocer que nuestra actitud ante la emoción no fue la mejor, ayuda a nuestros hijos a hacer lo mismo cuando pierdan el control. Para ellos será menos abrumador el saber que no se espera de ellos la perfección, sino que sepan resarcir el daño en caso de cometer una equivocación.

 

3. Intenta reconocer el estado de ánimo que reina en el hogar

El estado de ánimo y las emociones dentro de la dinámica familiar en el hogar cambian todo el tiempo. Incluso las estaciones del año pueden influir en nuestro humor.

Si recibimos visitas de amigos y familiares, siempre es un tiempo divertido y de alegría para todos. Hazle ver estas diferencias a tus hijos.

Permíteles reconocer los diferentes estados de ánimo dentro del hogar y cómo sus propias emociones pueden afectar a todos los que viven ahí. Así comprenderán que todos juntos podemos construir la atmósfera que queremos para el hogar.

Durante las vacaciones, el estado de ánimo suele ser inmejorable y esto representa una oportunidad para planear un viaje con los niños. Asegúrate de preguntarles cómo se sienten al respecto.

 

4. Reconoce el estado de ánimo al salir de casa

Entrar en un centro comercial lleno de gente se sentirá diferente de estar en un parque con juegos infantiles. Habla con tus hijos sobre los diferentes estados de ánimo que sentimos al visitar un lugar.

Un día soleado se sentirá diferente a un día lluvioso y frío, y será diferente para cada niño. Cada uno podría explicar los sentimientos o emociones que acompañan a las estaciones.

Hazles ver qué diferente se siente llegar a un lugar que nos es familiar, con personas conocidas a un lugar nuevo donde no conocen a nadie. Explícales que la tensión inicial irá desapareciendo conforme nos sentimos en confianza o entablamos una conversación con alguien.

Hacer al niño consciente sobre los estados de ánimo y las emociones que se sienten  en diferentes circunstancias le ayuda a evaluar la situación en cada lugar.

Si acaban de comenzar en una nueva escuela, por ejemplo, sabrán cuál es el estado de ánimo que eso conlleva. Incluso si algo cambia durante el día en la escuela, podrán tratarlo mucho más fácilmente al saber qué sienten y cómo les afecta.

Si vas al centro comercial y está lleno, pregúntales cómo afecta esto su  humor (el mío, por ejemplo). Por el contrario, si la próxima vez que vayas está tranquilo, hazles notar su estado de ánimo. En todos estos casos la comunicación es clave.

 

5. No los juzgues

Los padres debemos resistir la tentación de minimizar o desechar las emociones de nuestros hijos solo porque parecen triviales. Si lo hacemos, es probable que afectemos la comunicación o que aprendan a reprimir sus emociones. Todas las experiencias emocionales de ellos son reales y válidas.

En lugar de juzgarlos innecesariamente, es mejor ayudarlos a comprender lo que sienten y por qué. Los padres que no pueden reconocer y aprender las emociones de sus propios hijos encuentran difícil saber manejarlas y poder ayudarlos.

 

6. Mira debajo de la superficie

Los niños experimentan tantas emociones complejas como los adultos; pero los adultos no siempre podemos ver lo que sucede debajo de la superficie.

La próxima vez que tu hijo esté a punto de explotar, recuerda que puede haber múltiples factores que lo conduzcan a este momento que tal vez no sepa explicar.

Recordar que probablemente haya más razones de las aparentes, puede ayudarnos a encontrar la paciencia y la compasión que ellos necesitan, incluso en los momentos más difíciles.

 

7. Asume la responsabilidad

Es hecho muy común dejarle el trabajo completamente a la escuela, esperando que ésta no solo forme académicamente a los niños, sino física y emocionalmente.

Sin duda existen excelentes docentes que abordarán los conflictos emocionales que se presenten en el aula, pero por desgracia no son la mayoría.

Muchos de nosotros incluso fuimos enseñados a reprimir las emociones en la escuela para mantener el orden grupal. En el salón de clases la atmósfera ideal de trabajo es el silencio. Sin embargo, la comunicación -y no el silencio- es vital para ayudar a nuestros hijos a reconocer y manejar sus emociones.

Además, los padres somos las personas con quien tienen vínculos afectivos más fuertes y los más importantes. Por lo que será más significativo para el niño hablar de sus emociones con sus padres que con sus maestros.

Por ello, ya sea que nuestros hijos asistan al instituto o no, los padres somos los responsables de fomentar su desarrollo de manera integral.

educacion emocional

En conclusión, procurar a tu hijo una educación emocional le ayudará tener futuras habilidades de liderazgo, como la autorregulación, la motivación, la empatía, la resolución de problemas, mantener la calma en situaciones de tensión, el trabajo en equipo.

Más importante aún, estos niños tienen la capacidad de conectar con otras personas y desarrollar relaciones humanas sólidas para toda la vida.

Además, los niños con alta inteligencia emocional suelen mostrar mayor empatía por los demás y pueden ser clave para ayudar a otros niños con menor inteligencia emocional. Estas son habilidades valiosas que ayudarán mucho a los niños a medida que crecen y se hacen adultos.

Las pequeñas cosas que los padres hacemos día con día son las cosas que nuestros hijos recordarán y aprenderán para toda la vida. Estas cosas harán niños intelectualmente capaces y emocionalmente inteligentes, listos para salir al mundo, un mundo que tan desesperadamente los necesita.

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