Homeschool: ¿Por qué educar en casa?

Publicado por Isaac Valderrabano en

Homeschool: ¿Por qué educar en casa?
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En las últimas décadas, la escuela ha sido blanco de muchos cuestionamientos por su modelo tradicional de enseñanza y deficiencias en lo académico, en lo emocional y en lo social.

Por ello, han surgido diversas alternativas educativas que buscan brindar más opciones a los padres involucrados en la educación de sus hijos.

Una de estas alternativas es la educación en  casa o Homeschool.

Homeschool y unschool.

Generalmente, al hablar de la educación en casa, el término más usado es homeschool. En el sentido literal, podemos entender que se trata de llevar la escuela a casa, imitando  prácticas y modelos de ésta.

Los padres establecen horarios, un plan de trabajo, siguen programas de estudio, el docente es sustituido por uno de los padres, por ambos o por algún tutor o mentor.

Pero dentro del homeschool, existe otra corriente, que lo que busca precisamente es romper con la escolarización y las prácticas naturales de ésta.

Por ello, para diferenciarse de la escolarización en casa, surge el término unschooling, que se puede traducir como “aprendizaje sin escuela“.

Para comprender este término, es necesario salir del paradigma educativo que se nos ha implantado en lo más profundo de la mente y hace que nos resulte difícil concebir el aprendizaje fuera del contexto de la escuela o de una clase.

El unschooler no recibe clases. Al menos, no de la manera tradicional, sentado frente a un pupitre y atendiendo a un expositor.

Tampoco confina el aprendizaje únicamente a las cuatro paredes de una habitación o de la casa.

Mucho menos limita el aprendizaje a recibirlo de una sola persona (docente) sino de todos los sujetos en el entorno.

Parte de la idea de que el ser humano aprende de forma natural, libre y espontánea.

El Dr. Carlos Calvo, experto en antropología educacional y docente investigador de la Universidad de La Serena, Chile, estudió a distintos grupos étnicos no escolarizados, muy diferentes entre sí, pero con patrones de aprendizaje idénticos.

Al respecto señala que hay una propensión natural a aprender en los niños.

Es un proceso muy desordenado, caótico, en el que no hay lecciones: simplemente, el niño se sumerge en el vivir de su grupo y va aprendiendo, de acuerdo con su edad, pero siempre interactuando con otras personas en un proceso transgeneracional“.

Esto contrasta fuertemente con el sistema escolarizado, que es bigeneracional, con una figura hegemónica y la otra que simplemente imita u obedece.

La enseñanza (en la escuela tradicional) es ordenada, coherente y lógica. Es un modelo que satisface al adulto pero no al niño, quien tiene que ser disciplinado, a un costo muy alto, para que pueda entrar en dicho modelo Clic para tuitear. Muchos pudimos hacerlo y nos fue bien, pero hay millones que no pueden y fracasan, en el mundo de la escuela los fracasos son frecuentes, reiterados y tenemos serias dificultades”.

Esto define muy bien el ambiente unschooling, pues alguien que está inmerso en el sistema educativo tradicional, puede encontrar caótico, sin sentido y desorganizado el entorno del unschooler, sin embargo, el aprendizaje no sólo se mueve en entornos de pupitres alineados y niños bien sentados (si es que acaso ahí se mueve).

homeschool. por que educar en casa

¿Cómo aprenden los niños educados en casa?

En el homeschool, la interacción y el interés natural del niño juegan un papel sumamente importante. El educar en casa implica saber distinguir las oportunidades de aprendizaje y aprovechar la curiosidad del niño, quien naturalmente hace preguntas sobre cualquier cosa que sea de su interés y en cualquier momento.

Si los padres ignoran esas inquietudes, o responden distraídamente, para no interrumpir sus actividades, se pierde una oportunidad de aprendizaje.

El Dr. Calvo brinda un ejemplo que ilustra claramente esto.

“Eran varios niños de 5 años, a los que la educadora enseñaba seriación.  Al salir al patio para el recreo, una niña señala: “Hay cinco pájaros”. “No –corrige otro niño– son dos gaviotas y tres palomas”. Y otro niño agrega: “Oye, ¿te has dado cuenta de que las patas de las gaviotas son como las de los dinosaurios?”. ¡Estaban aplicando lo aprendido! Era la oportunidad para profundizar el proceso, pero la educadora lo frenó: “Bien niños, déjense de hablar tonteras y volvamos a clase”.

Este ejemplo me recuerda a Dante, un niño al que le di clases de música en el preescolar. Dante siempre interrumpía la clase para contarme maravillado sobre el universo, que Plutón había dejado de ser un planeta, que existían hoyos negros, que nuestro sistema solar estaba en la Vía Láctea, que había muchísimas galaxias más. La educadora se limitaba a callarlo y a decirme “siempre hace eso en clase, es que sus papás le dan cuerda”.

Así la situación, Dante sabía más del universo de lo que yo sabía a los 13 (y tal vez aún ahora) y sin embargo, debía contenerse, dejar sus “tonterías” y seguir el ritmo de los demás niños, quienes apenas y sabían que el sol es amarillo y calientito.

Los niños entonces aprenden por interés y mediante experiencias (aprendizaje experiencial) por lo cual los padres deben buscar exponer al niño a una gran cantidad y diversidad de experiencias.

Realmente tener al niño recluido entre cuatro paredes por largos periodos o mantenerlo frente al televisor, no proporciona experiencias de las cuales pueda aprender.

Una visita al zoológico o simplemente llevarlos al parque pueden brindar muchas oportunidades de aprendizaje, además de cubrir sus necesidades de movimiento y actividades al aire libre.

Los padres pueden brindar situaciones de aprendizaje auténticas, mientras que el docente debe esforzarse y usar sus conocimientos en el diseño de situaciones didácticas eficientes, pero artificiales.

Por ejemplo, en una actividad llamada “La tiendita” los niños usan monedas de plástico y billetes de papel, con productos ya sea ficticiHomeschool, por que educar en casaos o reales -pero siempre en un contexto imaginario- Por el otro lado, el padre o la madre simplemente llevan a su hijo o hija al supermercado, le dan dinero de verdad con el que le paga a una persona de verdad por productos reales.

La consigna es aprender en cualquier momento, en cualquier lugar y de cualquier persona.

¿Se trata de ir más rápido?

Aunque la mayoría de los niños que hacen homeschool aprenden de manera más rápida que en la escuela y terminan la educación primaria o secundaria antes que el promedio, realmente no es aconsejable forzar al niño a aprender velozmente, sino más bien, a su ritmo.

Algo que la escuela difícilmente puede darle, pues al haber 20, 30 o 40 individuos en el aula, el docente no podría, aunque quisiera, respetar el ritmo de aprendizaje de cada uno de esos niños.

El sistema educativo escolarizado puede tener un ritmo muy lento para unos, pero también muy rápido para otros.

El homeschool no sólo otorga la oportunidad de ir más rápido a los niños que así lo requieran, también  le da a otros, la oportunidad de tomarse todo el tiempo que necesiten, sin presiones, para madurar ciertas cosas.

¿ Se deben seguir programas educativos curriculares? La educación estandarizada

Los modelos y programas educativos, sean oficiales o elaborados por particulares, son una buena guía para darnos una idea de los temas que podemos abordar, actividades que podemos realizar con los niños y muchas cosas más.

Sin embargo, centrar el aprendizaje del niño en dichos programas y currícula, es estandarizar la educación.

La educación estandarizada, parte de que todos debemos aprender lo mismo, al mismo tiempo y de la misma manera.

Pero todos somos diferentes, tenemos necesidades, ritmo y  estilos de aprendizaje diferentes, además de entornos muy contrastantes.

por que educar en casa

Otro elemento negativo de la educación estandarizada es la comparación entre individuos, lo cual irónicamente puede provocar que los alumnos con rezago se rezaguen todavía más, presenten baja autoestima o se les etiquete como “no aptos para el estudio”.

La estandarización le da prioridad a llenar de información el cerebro, como si éste fuese algo vacío.  Sin embargo, la prioridad debería estar en estimular y desarrollar lo mejor posible ese cerebro, de manera que la información pudiera llegar  y ser mejor procesada  en ese cerebro mejor desarrollado.

Además, la información hoy en día está, literalmente, en la palma de la mano. ¿Tiene sentido que la escuela se siga centrando principalmente en brindar información a los alumnos y que la evaluación educativa siga centrada en determinar que tanta información retuvieron?

¿Y la socialización?

Uno de los principales argumentos en contra de la educación en casa es el aspecto de la socialización.

Ciertamente, el niño educado en casa corre el riesgo de tener pocas o nulas oportunidades de interactuar con otros niños y por ello tener habilidades sociales poco desarrolladas.

Sin embargo, eso es algo que los padres, con un poco de disposición y organización pueden suplir fácilmente.

Las clases vespertinas, por ejemplo, de fútbol, natación, ballet, pintura, proveen al niño de una comunidad.

Muchas familias que practican el homeschool, buscan hacer redes de homeschoolers de su misma ciudad, para planear encuentros recreativos, de aprendizaje, visitas a museos, etc.

La idea generalizada de que se hace homeschool para encerrar y aislar al niño de lo peligroso que es el mundo, es un estereotipo.

Cabe señalar también, que la idea de que los niños en la escuela socializan de maravilla y obtienen herramientas que les permitirán ser adultos sociables y seguros, es otro estereotipo.

Es claro que en un grupo de 20 o 30 individuos que conviven día a día, durante diez meses, terminarán interactuando de una u otra forma, desarrollando ciertas habilidades sociales, pero también es posible que la razón por la que se muestran sociables entre ellos sea simplemente porque se han familiarizado unos con otros, por fuerza de la convivencia diaria.

Esto se parecería a la socialización primaria, la que se da en el seno de la familia, donde obtenemos seguridad y las primeras habilidades sociales.

Nos sentimos seguros y por ello nos mostramos sociables. Pero, en la socialización secundaria, cuando el individuo llega a grupos extraños al entorno familiar, es cuando puede percibirse si existe alguna barrera o problema con el desarrollo social del niño.

La escuela no es entonces -contrario a lo que podría pensarse- el mejor lugar para desarrollar la socialización, sino aquellas situaciones donde el niño es constantemente expuesto a poner en práctica las habilidades sociales adquiridas.

Por ejemplo, llegar a una clase nueva, conocer a un grupo de niños y niñas en una fiesta infantil, que el niño sea el que pide y paga algún producto en el supermercado o en la farmacia, por decir algo.

La estandarización de la educación, hace que los niños convivan la mayor parte del tiempo, sólo con niños de su misma edad.

Sin embargo, la socialización no sólo se da entre pares, los niños con habilidades sociales bien desarrolladas pueden entablar una conversación con un adulto y jugar con un niño más pequeño sin problema.

Además, es un hecho que no todos los niños y niñas del grupo escolar logran entablar relaciones positivas o amistad con los demás niños.

El Bullying ha cobrado demasiada atención en los últimos años porque ha llegado a grados verdaderamente alarmantes.

Desde “simples” burlas por el aspecto físico o la manera de hablar, golpes, agresiones verbales, hasta situaciones con un desenlace trágico, el bullying no pasa de largo sin hacerle daño físico o emocional a sus pequeñas víctimas y a sus posteriores intentos de socialización.

Desventajas

Ya he mencionado las muchas ventajas de llevar la educación de los hijos en casa. Pero como cualquier cosa, también tiene algunas desventajas en comparación con su opuesto.

Muchas veces, el tener un lugar para dejar a los niños y poder hacer los pendientes o simplemente disfrutar de un descanso, es necesario.

La escuela ofrece ese cambio de entorno y actividad física, los niños corren saltan, juegan, por lo que si están haciendo homeschool los padres deben buscar ese tiempo y espacio para que los niños tengan cubierta esa necesidad, lo cual implica un esfuerzo mayor y muchas veces desgastante para ellos.

El aspecto social. Como se mencionó, los padres deben buscar lugares donde los hijos puedan socializar.

Se requiere mucho tiempo. El hecho de que no vaya a la escuela, no significa que el niño simplemente estará en casa y aprenderá.

Se necesita elaborar materiales educativos, llevar al niño a eventos, conciertos, museos, o simplemente al parque, por lo que implica tiempo y atención de parte de los padres.

Podemos concluir que la educación en casa no es para todos. Si los padres, por sus actividades cotidianas, no tienen tiempo para estar con el niño, si se pasa la mayor parte de la semana encerrado en casa, si existe un ambiente de violencia en casa, entonces no se tiene un ambiente adecuado para el aprendizaje.

El hecho es que, ya sea que los niños sean educados en casa o en la escuela, los padres debemos estar convencidos de que la primera educación, la tan perseguida educación de calidad, se recibe en casa.

 

 

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2 commentarios

cortina de aire MITSUBISHI · diciembre 28, 2017 a las 4:23 pm

Estoy sorprendido de encontrar esta web. Quería daros las gracias por escribir esta genialidad. Sin duda he saboreado cada pedacito de ella. Os te tengo marcados para ver más cosas nuevas de este sitio .

    Isaac V. Alvarez · enero 26, 2018 a las 12:24 am

    ¡Muchas gracias por vuestras palabras!

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